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Tengo Miedo

Abro los ojos, sé que he tenido pesadillas, vuelve el vértigo. Estoy despertando en Argentina, Buenos Aires, Capital Federal, en un barrio rodeado de arbolitos de grandes raíces que se trenzan y serpentean durante metros confluyendo en un tronco que eleva tímidamente sus ramas, que aunque robustas, se empeñan en crecer cerca del suelo, como si quisieran tocarnos, sentirnos, quizá alguien intuyó que en este barrio viene a vivir gente que necesita abrazos. Y sí, estoy en Argentina, a diez mil kilómetros de darle un beso a mi madre, a cero kilómetros de la incertidumbre, tengo miedo. Tengo miedo como cuando me fui de casa de mis padres y me supe responsable de mi vida, como cuando abandoné mi ciudad natal, mi trabajo fijo y mi tarjeta de salud privada. Tengo miedo como antes de subirme a ese avión que había protagonizado mis pesadillas durante años y al que me entregué sobrevolando el océano por más de trece horas. ¡Cuánto martirio cabe en un cuerpo, cuántas veces maltraté mi mente imag...

EL AMOR NO ES LO PRIMERO

Voy a hacer algo raro, voy a desdecirme del título en la primera frase, el amor sí es lo primero. Os he puesto una trampa en la que yo también caería, y es que, cuando nos dicen la palabra "amor" siempre se nos viene a la cabeza la más suculenta de las acepciones. La palabra "amor" se nos sitúa en la mente ligada al concepto de amor romántico, y no me extraña que eso ocurra. La mayoría de las personas cuando encuentran pareja dejan en un segundo plano a personas o actividades que les acompañarán a lo largo de su vida con mucho más margen  de garantía y autenticidad. Sin embargo, le damos más valor al amor romántico, aunque pueda que desaparezca para siempre en un año o en media hora, puede que esa persona, en cuanto se le pase la borrachera de magia nos desprecie, olvide o ignore y ya no forme jamás parte de nuestra vida, esos posibles futuros extraños, o peor aún, el amor romántico en proceso, que está llegando o que quizá no cuaje. Preferimos gastar nuestra e...

La Involución del Machista

Los machistas ya no son lo que eran, creíamos que con la incorporación de la mujer al mercado laboral estos acabarían por extinguirse, pero nada más lejos de nuestros deseos. Los machistas, a lo largo del siglo XX y ya asentados en el siglo XXI, han estado sufriendo una especie de mutación cultural para ir a convertirse en algo mucho peor, porque los machistas, que siempre han tenido muy buen ojo para los negocios, ni siquiera han llegado a identificar a la mujer trabajadora como un enemigo, los susodichos…¡Han encontrado la oportunidad de su vida! Centrémonos en la mujer de los años cincuenta. Una mujer se casaba con un machista y, quieras que no, ya sabía lo que le esperaba, que a las malas decía: "Pues bueno, cuando termine de limpiar la casa cotilleo con las vecinas, leo…" O incluso si el tipejo le causaba la suficiente repulsión aprovechaba cuando se fuera por ahí con la querida, o con su tribu de whiskys y le daba tiempo hasta a echarse un amante. Es decir, lo...

Minutos

Con la voz laminada, con la moral minada, labor airada, calor de nada, frío de todo y todo se para. Se pararon tus besos y mi higiene mental y digieres mi orgullo, y tu pecho es metal. No tendrás amor, pero tendrás... Tendrás palabras... Y mastiqué el oxígeno para engañar a las ganas ¿Dónde están las máquinas de alegría que ya no fabrican días? Te juro que antes había, como existían los gigantes... Te juro que antes había, como tu sonrisa y la mía, y aquél instante extremo que anuló el futuro y su desastre Quizá estén equivocados, asustados con sus planes y nuestros minutos locos valgan más que sus vidas ejemplares Ahora puedo imaginarte, tu tacto hundido en mi carne Tus ojos me escucharon, tu voz quiere mirarme y te siento tanto, tanto, y todo, imaginé los modos lloro y vuelves a esfumarte Y vuelvo a estar loca, y vuelves a estar loco Y los minutos vuelven a ser días, todos pedían planes Te juro que antes había...Ya no puedo imaginarte Y solo siento...Tu au...

No Tengas Crew, Ten Amigos

Todavía recuerdo cuánto me costó descifrar aquellas palabras clave que repetían incesantemente en las cintas de cassette que conseguí cuando la cultura hiphop aún me era ajena. Por aquél entonces nadie que yo conociera tenía internet, por eso palabras como por ejemplo "crew" las descubrí más por intuición que otra cosa. Casi veinte años han pasado desde aquella encrucijada de términos y hoy me ha apetecido jugar a ver qué pasaría si hoy volviera a empezar con los medios actuales. He buscado la palabra "crew" ( también conocida como posse o gang) y ciertamente era lo que yo me esperaba: Grupo de personas que desarrollan una actividad en común en un ámbito de libertad de expresión y se dan trato de hermandad…Patatín, patatán… La verdad, leído así, suena bien, sin embargo mucho me temo que nadie está más lejos de ser libre que alguien que pertenece a una "crew". De hecho, si observamos detenidamente las pautas de comportamiento de un integrante de un...

¡No Te Dejes!

Nos dijeron que nuestro color era el rosa, nos vendieron el cuento de la frágil princesa prisionera en un torreón que aguardaba a que su hombre viniera a salvarla, y veinte años después ves como ese hombre intenta reproducir esa historia convencido de que es lo que hemos estado esperando toda la vida. Desde mi soltería, apoyándome bien en experiencias pasadas o simplemente observando a otras parejas, he podido localizar al príncipe del cuento del siglo XXI, nuestro carismático y verborreico maltratador sutil, al que he decidido llamarle: EL NOVIO TUTOR El novio tutor, bajo la excusa de que lo hace por tu bien, se impondrá como profesor sin que tú se lo pidas y te mostrará continuamente cómo debe comportarse una señorita. Para ello, no supondrá obstáculo alguno reprenderte en público y por si acaso se te ocurre sublevarte recurrirá al clásico por antonomasia del maltratador sutil: Hablar con desprecio de tus opiniones o decisiones como si tú estuvieras loca, llegando en muchas ...

El Hombre del Noveno G

Serían las siete de la tarde cuando volviendo de un concierto local decidí hacer una parada en casa de mi amiga Candela. El inhóspito y silencioso portal de aquél edificio antiguo y sus interminables pasillos jamás se me antojaron como hogar y mucho menos después de lo acontecido aquél escalofriante domingo. Ni un inofensivo rayo de luna se atrevió a penetrar entre las ranuras de aquellas persianas viejas. Saludé a mis amigas, más por intuición que por lo poco que me ofrecían aquellas siluetas en penumbra. Me acerqué con cautela y ahora sí pude ver el brillo de sus ojos abiertos como platos y clavados al televisor. Estaban viendo una película de miedo ignorantes de que aquél instante sólo era el prólogo de lo que se nos venía. Esperé en silencio, ajena a un terror que invadía la estancia, pero pronto esa atmósfera de suspense se apoderó de mí y me impregnó de inquietud. Jugueteé con Vira, una simpática cachorra bretón, no sé si para disimular mi malestar o por si al fingir nor...