lunes, 31 de agosto de 2015

EL AMOR NO ES LO PRIMERO

Voy a hacer algo raro, voy a desdecirme del título en la primera frase, el amor sí es lo primero. Os he puesto una trampa en la que yo también caería, y es que, cuando nos dicen la palabra "amor" siempre se nos viene a la cabeza la más suculenta de las acepciones.

La palabra "amor" se nos sitúa en la mente ligada al concepto de amor romántico, y no me extraña que eso ocurra. La mayoría de las personas cuando encuentran pareja dejan en un segundo plano a personas o actividades que les acompañarán a lo largo de su vida con mucho más margen  de garantía y autenticidad. Sin embargo, le damos más valor al amor romántico, aunque pueda que desaparezca para siempre en un año o en media hora, puede que esa persona, en cuanto se le pase la borrachera de magia nos desprecie, olvide o ignore y ya no forme jamás parte de nuestra vida, esos posibles futuros extraños, o peor aún, el amor romántico en proceso, que está llegando o que quizá no cuaje.


Preferimos gastar nuestra energía en personas semidesconocidas y le damos lo mejor de nosotros, nos reinventamos para ellos solo por un posible futuro saco de esa magia, somos yonkis de esa magia. De la misma manera que un drogadicto metería la mano en el bolso de su madre para conseguir lo que quiere, nosotros le robamos tiempo de nuestra compañía a nuestros familiares, amigos o mascotas. Y solo nos damos cuenta cuando llegan las doce y ese mago o maga pasan a convertirse en ese extraño o extraña. No los juzguemos, solo son drogadictos, como nosotros, pero sopesemos y reflexionemos: El día que no le des de esa droga cambiará de camello y quizá ni te salude cuando te vea. Por eso suelo decir que no conocemos de verdad a alguien hasta que la relación se acaba. Es entonces cuando, con el corazón destrozado y la mirada de cadáver, recibimos el abrazo de un familiar o amigo y pensamos para adentro: "¿Por qué no te regalé mi tiempo a ti?"


Ayer vi que se anunciaba un recital de poemas que dará un escritor que me gusta mucho, pensé en ir, y sin querer caí en la trampa de la que os hablaba al principio. Mi primer impulso fue pensar que esta actividad encaja perfectamente de la mano de un mago o posible futuro extraño. De repente, me acordé de una amiga que siempre me llama y me propone planes, y pensé en mi posible futura cara de cadáver, y en ese posible futuro abrazo que me dé y que me haría pensar: "¿Por qué no te regalé mi tiempo?" Y la verdad, no quiero esperar a que eso ocurra. Mi tiempo es ahora, llena de vida, feliz para vosotros familiares y amigos. Os regalo mi tiempo, entera y de una pieza. No puedo ignorar la belleza del mundo que me rodea.

Y ahora vuelvo a desdecir lo anterior y reafirmarme  en mi título. El amor, ese amor en el que estáis pensando, no es lo primero.

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