martes, 23 de abril de 2013

No Estoy Sola


Cuando abro los ojos y camino torpe hasta la ventana invito al sol a que pase y sé que no estoy sola. Él se impone en cada estancia, me calienta sin permiso, entonces busco el cristal y mientras el chirrido de las ruedecillas se funde con cantos de pájaro un mundo despierta y vuelvo a no sentirme sola.

Protones, neutrones, dióxidos, nitrógenos y otros polizones que se invitan a mi hogar me inundan de vida, activan mis emociones, y entonces recuerdo historias que pasaron o que ojalá pasaran, imagino galaxias, retrato escenas de universos paralelos, propongo la ocasión y sus magias exigiendo la justicia que solo existe en una mente libre.

No, no estoy sola, entonces llegan las letras, palabras, frases...y se sientan a mi lado, me arropan, ellas me sienten más que yo misma, y si algún dolor llegara crearía combinaciones, y me volvería pluma, y al expulsar la tinta el dolor se arrancaría de mí para manchar el papel, y así fue cómo aprendí a guardar el dolor en cajones.

No, no estoy sola, estoy con la ilusión de todo lo que puedo hacer, con la inquietud de querer saber, estoy con personas que también guardaron su dolor en un libro, los imagino diminutos, sentados en los renglones del prólogo cediéndome las llaves a otros mundos llenos de palabras hermosas.

Estoy con la paz que el silencio me brinda y que tantos añoran, estoy llena de mí, todopoderosa. Por eso, cuando estoy con gente, no es porque haya dejado de estar sola, es que le he dado una oportunidad a otra forma de sentirme acompañada.

miércoles, 10 de abril de 2013

Me Gustan los Barrios


Me gustan los barrios, barrios de edificios pequeños,
bares familiares, comercios antiguos,
 portales concurridos, bicicletas, cochecitos de bebé,
confianza, cuchicheo,
escalones gastados, buzones ajados,
abiertos, cerrados...

Me gustan los barrios, la gente que grita, que siente,
que ayuda, sus miradas desnudas,
Me gustan los patios, tendederos,
la ropa comprada con poco dinero,
Y sus cordeles, bragas, sostenes,
ver que no tienen más de lo que tú tienes

Me gustan sus calles, la música alta,
madres cargando alimentos sin marca,
Me gusta el silencio del domingo en la tarde,
el asfalto es mi casa todavía,
y en cualquier vía me siento amable

Paredes manchadas que cuentan historias,
huellas de vida, realidades,
me gusta apoyarme en su madera herida,
antes barandilla, gracias por esperarme

martes, 9 de abril de 2013

¿Y Qué Pasa con los Guapos Tontos?


Todos tenemos muy presente el estereotipo de rubia guapa con la sesera vacía que ya empezaron vendiéndonos con la figura de Marilyn Monroe  en sus películas. No digo que este tipo de mujeres no exista, de hecho, la estupidez humana ha sido heredada de generación en generación culminando su perfección en el siglo XXI, cuando las jóvenes se dieron cuenta de que con un poco de silicona podían llegar a ser camareras de un bar de “chonis” o incluso participar en un reality show. Pero mi pregunta es...¿Y qué pasa con los guapos tontos?

¿Qué hacen los guapos tontos cuando no están en el gimnasio o luciendo palmito en la discoteca? Quizá depilarse el pecho o las piernas pero...¿Y luego? Sé que no ven películas ni escuchan música, dato que ratifiqué en recientes entrevistas camufladas de flirteo que por supuesto quedaron en anécdota. Y otra pregunta que me invade es: Dado que las mujeres con una cultura media que invita a la conversación somos bastante intolerantes con este tipo de especímenes...¿Con quien ligan? ¿Con otras guapas tontas? Y si tienen sexo con ellas luego...¿Qué hacen? ¿Se miran al espejo juntos? ¿Se peinarán entre ellos? Y cuando terminan...¿Qué hacen? ¿Estarán en modo suspensión como los ordenadores contando el tiempo restante hasta que abran la discoteca? ¿Descansarán en incubadoras de rejuvenecimiento que les aíslen de la cultura? A lo mejor los secuestran y los meten en una sala con palillos en los ojos como en “La Naranja Mecánica” pero con imágenes de telecinco.

Y abarco este tema porque creo que es un sector de la población muy perjudicado al que no le damos la paga social que se merece por la crisis que atraviesa el país, y sé que creéis que estoy exagerando, pero están entre nosotros y son muchos. Quizá sean extraterrestres que vienen a adueñarse de nuestro planeta.

Yo por si acaso, sigo haciendo esfuerzos cuando me veo rodeada de ellos, obligada a sonreír mientras emiten esos sonidos que emulan al castellano con conceptos arbitrarios, totalmente inconexos, que tanto hieren mi vergüenza ajena. Es fascinante esa incapacidad que tienen para descifrar en mi mirada que lo único que trato es ocultar esa voz interior que ahora viene acompañada de luces rojas intermitentes y está gritando: ¡¿En serio?!

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