martes, 11 de diciembre de 2012

No Va A Servir De Nada


Hoy la protagonista en mi blog va a ser una de esas frases que tanto odio: “ No va a servir de nada”. Esos opinadores conformistas con aparentes dotes esotéricas tienen la capacidad de adivinar que aunque tú, solo o acompañado, muevas cielo y tierra por una causa nada va a cambiar.

Supongo que si en el siglo pasado Clara Campoamor hubiera pensado lo mismo, hoy por hoy, las mujeres seguiríamos sin votar. Esta misma frase también les debe hacer mucha gracia a nuestros amigos de Amnistía Internacional que tanta gente liberaron de prisión y otras tantas ocasiones incluso de la muerte.

Decir que no va a servir de nada es una frase de perdedor, es rendirse a la mediocridad moral e intelectual. Es una postura tan cómoda como estúpida e incluso me atrevería a tacharla de cruel. Asumo la posibilidad de que me acuséis de extremista, pero quiero ir más allá.

Lo que hoy conocemos en la sociedad moderna como prototipo de buena persona es alguien que no hace daño a los demás, os conformáis con poco. Para mí esta descripción encaja más con personas que simplemente existen, puros monigotes, yo exijo mucho más que eso para otorgar tan digno calificativo. Bajo esta premisa el 70% de la población seguramente sería buena persona, porque casi nadie mueve un dedo ni para bien ni para mal.

No os equivoquéis, una buena persona es mucho más que todo eso, es alguien que hace el bien, que se preocupa, empatiza y actúa, ese tipo de personas existen, se comprometen y consiguen cosas. Así que lo siento mucho por vosotros, esos que decís que no va a servir de nada. Vosotros quedaos en el sofá viendo películas de superhéroes y emocionándoos con historias ficticias.

Mientras tanto, yo jugaré a ser heroína de mi realidad. Las cosas sí pueden cambiar, aunque muchos valoran que su aportación es o no significativa en función de que los demás también aporten, sé tú el primero, sé tú Clara Campoamor, brinda por la libertad y la humanidad.

Te animo a que seas franco contigo mismo y si se te ocurre la manera de cambiar algo o ayudar a alguien, no dejes de hacerlo por pequeña que parezca la ayuda, y sobre todo, no te dejes infectar de este tipo de frases emitidas por personas que nadie recordará.  

viernes, 7 de diciembre de 2012

La Playa

Pocos placeres existen ya que no engorden o cuesten dinero. Ayer fue festivo, día de la constitución (y perdonad que lo ponga en minúsculas). Mi compañera de piso y yo tuvimos la maravillosa idea de ir a la playa.

No me imagino viviendo en ningún lugar que no tenga costa. Para mí un lugar sin playa generaría la misma sensación que un asmático que saliera a la calle sin su inhalador.

Adoro su imagen desde lejos, el contraste marrón y azul activa mis emociones, me ilusiona con la misma intensidad que cuando tenía cinco años. Realmente creo que es eso mismo lo que me engancha, sentada en la orilla, mientras la brisa me acaricia la melena y golpea mi tez oxigenando cada poro de mi piel siento como si nada hubiera ocurrido en estos últimos veinticinco años, seguimos siendo la misma naturaleza: yo chapoteando con los pies y ella con su vaivén y la intriga de cuánta porción de arena envolverá con la siguiente ola.

Ella siempre generosa nos regala piedras de colores, conchas y caracolas. Nos deja escribir y dibujar sobre ella...¿Acaso existe manera más romántica de manifiesto que una declaración de amor sobre la arena? Arena blanca alicantina que oscurece en lo profundo, esa arena tan divertida en la que todos hicimos hoyos, castillos y otras figuras, arena que nos hunde las pisadas quizá para sentirnos.

La playa invita al romanticismo, a soñar, nos purga de odios, nos alegra la soledad, nos inspira, rejuvenece, nos cura las heridas, nos tranquiliza...Sin embargo, a alguno le parecerá que estoy exagerando, seguramente por esa fea manía que tenemos los humanos de robarle el encanto a las cosas que nos acostumbramos a ver.

Por eso  le doy las gracias, por animarme a volver a empezar cada vez que nos vemos. Y así, exenta de rencores, volví a casa y hoy me he visto en la obligación de proponeros mi terapia. Antes de ir al médico, antes de estresaros, llorar o gritar concededle una cita y no os esperéis a que llegue el verano, porque como dice una escritora alicantina y buena amiga mía: " No hay mayor armonía que el agradable tacto del sol cuando hace frío"


lunes, 3 de diciembre de 2012

Yo Soy Gusano


Hará unos días advertí a un amigo antes de involucrarse en un acto que yo consideraba poco ético... a lo que él me respondió: “ Sheila, en esta vida tienes que elegir, ser gusano o anzuelo”

Me quedé unos minutos pensando. ¿Será ese mi problema? ¡Pude ser anzuelo tantas veces!, salir por la puerta grande, yo pude ser la mujer de hierro, yo que siempre fui el sol que más calienta rodeada de gente que me bailaba el agua. Nada me impedía ser malvada. Yo, hermosa, inteligente y con talento pude machacarte sin pestañear. Si a mí no me hubiera apetecido tú no tendrías nada de lo que te rodea, vivirías en el infierno del anonimato y de la soledad de la que yo te saqué.

Sin embargo, me serví de todas mis virtudes y oportunidades para que tú también las disfrutaras. En el mismo lugar donde yo tuve que aporrear la puerta  hasta derribarla, tú te la encontraste abierta de par en par y mientras yo te sujetaba la puerta, sonreía invitándote a pasar. Yo sequé tus lágrimas, vi la magia en tus ojos cuando nadie te miraba. Yo, de profesión salvadora de causas perdidas.

Ahora que ha pasado el tiempo, que donde yo pensaba que disfrutaba de una amistad, tú solo estabas cogiendo impulso, sé que elegí ser gusano. ¡Vuela alto!, ¡vuela alto!, a ver hasta donde te llega el hilo. Yo también fantaseo con ser anzuelo, parece que desde esa posición todo funciona mejor.

La verdad es que los gusanos disfrutamos de un tipo de recompensa que vosotros jamás llegaríais a entender. De momento me conformo con saber que un día te oxidarás y si no te tiran a la basura, te guardarán en una caja e implorarás a todos los dioses tener a tu lado, aunque sea durante cinco minutos, a un gusano como yo.

viernes, 30 de noviembre de 2012

¡Ese Periódico es Mío!


Esta mañana crucé la calle para almorzar en el bar frente a mi oficina. Pedí un montadito, me senté en la barra y miré al vacío como acostumbro, enfrascada en mis pensamientos, dejando lejos los ruidos y convirtiendo las imágenes en meros bultos que no ignoro del todo por no tropezar.

De repente, el brazo de un desconocido se interpuso entre mi mirada y el vacío, apropiándose de un espacio que consideraba mío e hizo estallar mi burbuja de aislamiento. Agarró un periódico que había estado frente a mí durante toda mi espera...¿Pero dónde estaba?

 Es el periódico más importante de la ciudad...¿Pero cómo no lo vi? ¡Cuánto hubiera disfrutado leyéndolo! Entonces, imaginé sus secciones, recordé aquellas que más me interesaban y...¿Cuales serían los titulares? ¡Cómo me gusta leer el apartado cultural! Quizá anunciaban algún evento importante. ¿Y los sucesos? ¿Habría pasado algo importante la noche anterior en mi ciudad que todavía no sé? Tal vez también podría haber leído una columna de uno de esos periodistas intrépidos que te atrapan con la magia de su lenguaje y hacen volar tu mente a otros mundos.

Ya no puedo hacer nada. Resignada, me dispuse a almorzar...¿Por qué tuvo que venir alguien a coger algo que no sabía que quería hasta que lo cogieron? ¿Somos las personas así? O peor aún, ¡ni siquiera lo había visto!

Recuperé mi burbuja, y unos minutos más tarde, quizá motivada por una fuerza desconocida que se indignaba ante mi torpeza, alcé mi mirada y...¡Sorpresa! ¡El periódico volvía a estar ahí! ¿Pero cuánto tiempo llevaba ahí de nuevo a merced de cualquier fulano?

Y aunque ya había almorzado y tenía un pie en la puerta me abalancé sobre él. ¡Quiero ese puto periódico y voy a leer cada una de sus páginas!

martes, 20 de noviembre de 2012

Para Volver A Llorar


Eran las doce de la noche, había dormido una hora en dos días. Me recosté en la cama lenta y cuidadosamente convencida de que mi cuerpo se volvió cristal. Tuve la suerte de dormirme al instante. El reto era mantenerme inconsciente hasta que sonara la alarma que anuncia ocupaciones.

 Tres horas después, como si de un bote de ketchup se tratara, la tristeza aplastó mi cuerpo para que vomitara el llanto. Abandonada en la oscuridad, ni siquiera la fuerza en mi sollozo me distrajo de mis reflexiones y recreé en mi mente lo inevitable. Sólo soy un número, alguien totalmente reemplazable, ahí estuve yo, pero podría estar otra, como otros estarán, porque las personas no buscan personas, buscan personas que les proporcionen cosas y ese día que dejes de ser el medio para su fin volverán la cabeza a ese trozo de carne con ojos en el que te convertiste una mañana.

Y yo, que siempre creí en creer, que soñaba con pasiones, con amores locos que te persiguen, con amistades inquebrantables, con cosas que no terminan, excelencia. Todo eso se acabó, solo soy una cifra en movimiento que activa el mundo, este mundo loco que gira incesablemente, quizá por aburrimiento.

Sonó el despertador. Ducharse, vestirse, trabajar, poner buena cara, comer, quedar, brindar, jiji, jaja, pero nada es verdadero, cuando acabe el último acto volveré a esa casa, cruzaré ese pasillo, giraré ese pomo y temblaré ante lo ineludible. Lenta y cuidadosamente, volveré a ser cristal, dormiré y me despertaré para volver a llorar.

martes, 13 de noviembre de 2012

¡No! A Tu Jaula De Oro


Ordenando mis viejas fotos, recordando mis luchas, aventuras que me ayudaron a ser quien soy, a veces olvido cuánto anduve. Esas fotos resucitan mis pasiones, estuve en todos esos sitios, con todas esas gentes, haciendo todas esas cosas.

Por eso, cuando pronuncies mi nombre, si sientes que pesa no es casualidad. Nombres que llenan estancias, nombres que huelen a cosas que son verdad. No hablo de fama, sino de la grandeza de lo que un individuo puede llegar a representar. Por eso, cuando ellos me miran o me escuchan saben que lo que digo es cierto, y eso no se consigue en dos días.

Siempre me anuncias que si yo fuera tu mujer me tratarías como a una reina y darías todo de ti. Mirando estas fotos, sé que tomé el camino adecuado. Yo no quiero ser tu mujer, quiero ser UNA MUJER. Y si yo sucumbiera al concepto de mujer  que tu me ofreces y no al que he representado hasta ahora, hubiera tirado todo mi pasado a la basura, debería quemar esas fotos sabiéndome indigna de poseerlas. Todo sería una mentira, no podría mirar a esas fans a las que tanta fuerza y rebeldía he contagiado a los ojos.

Yo jamás me he conformado y nadie que se valore debería hacerlo por nadie. Esta es mi vida, mi manera de ser feliz, así era antes de que tu llegaras y así seguirá siendo. Gracias por ofrecerme tu amor, pero digo ¡NO! A TU JAULA DE ORO

lunes, 15 de octubre de 2012

Mi Dulce Descenso


Ya tengo treinta años, y con ellos llegaron mis primeras arrugas, mi seguridad, mi mirada adulta, mi miedo a la vejez, a la soledad y todas esas cosas serias a las que de más jovencita veía tan lejanas enfrentarme. El toro no viene, está aquí, sentado conmigo, celebrando mi vida, mi libertad de pensamiento, la magia de mi espontaneidad.

 He aquí una mujer independiente con un trabajo y un hogar que al mirar atrás y ver que nadie le regaló nada levanta la mirada con la firmeza de un gladiador. Mis papis no me compraron un coche, ni me pagaron el carnet de conducir, si en alguna ocasión no pudiera hacer frente a mis gastos...¡Pero qué digo! Un gladiador no puede decir que no puede, o mejor dicho, no puede no poder. Eso es realmente una persona independiente, que tu plan B siga dependiendo de ti mismo.

Creo que los treinta es esa edad que te define, en la que estás a tiempo de enmendar los errores de los veinte o acentuarlos pagando con consecuencias irreversibles. Es esa edad en la que sigues conservando tu belleza y pisas firme, viendo la vida desde la cima de la montaña, siendo protagonista, llenando de luz cada estancia, acaparando la atención, brillando a cada segundo.

Sin embargo, sé que hay un rinconcito dentro de mí que me inquieta. Sé que este rostro que me abre puertas irá desvaneciéndose hasta hacerse invisible y justo antes de lamentarme, mientras baje esa montaña que una vez me hizo sentir poderosa, sonreiré descubriendo que lo hice bien.

Durante todos estos años estuve llenando mi corazón de humanidad y mi cerebro de conocimiento. Mi maleta no estará, mi mochila no pesa, y así, con esa capacidad de llenar los pulmones de aire limpio que solo tienen las personas a las que ninguna carga remite su paso, me daré gracias a mí misma por mi dulce descenso.

domingo, 14 de octubre de 2012

Invítame A Un Café


Llamadas telefónicas, emails, mensajes, conversaciones por facebook, fotos, menciones, whatsapp, twitter…No sé cómo hacer para ser cortés con tanta gente. Cada día me siento más estresada y no solo por mí, sino por los demás también.

¿Es sano que quede a cenar con una amiga y se pase toda la velada hablando por teléfono? ¿De verdad tiene prioridad la comunicación por whatsapp sobre la persona que tienes enfrente? ¿He perdido el derecho a contestar un mensaje en el momento que yo crea oportuno?

Son preguntas que lanzo al aire desde la autocrítica. Yo también caí en esas redes que tanto me facilitan el camino en algunos momentos, pero que me roban calidad de vida y ocasiones de crecer en la mayoría de los casos.

A veces le presto más atención a las personas por móvil que cuando estoy con ellas y darme cuenta de esto me ha llevado a pensar que no estoy enganchada a comunicarme, sino a mirar una pantalla. Calles vacías, gente sin rostro, sin voz, solo teclas, letras y emoticonos que quieren robarnos la sonrisa.

¿Quieres saber como estoy? Invítame a un café, pero sin hacerme fotos para que los demás vean cómo estoy, y así a lo mejor, si no saben tanto, se animen a tomar un café conmigo, y nos demos cuenta de que no fue una ilusión, que tomemos consciencia de nuestra existencia. Quiero saber que sois de carne y hueso, que riáis conmigo, que lloréis conmigo, y así quizá esté lo suficientemente cerca para daros un abrazo, y con él quizá alcance a sentir el latir de un corazón, la agitación del pecho en un suspiro, que vuestras lágrimas mojen mis mejillas, y solo así, sabré que no era una farsa y me sienta dichosa de saber que hay vida.

viernes, 28 de septiembre de 2012

A Mi Gran Amor


Hacía tiempo que me apetecía escribir sobre algo romántico, pero no lo hice porque no había encontrado algo tan auténtico como para que mis palabras pesaran como plomos, para que cayeran firme sin atisbo de posterior arrepentimiento.

¿Conocéis la clásica frase...”Te quiero más que a mi vida”? Yo jamás sentí que nadie me quisiera más que a su vida, ni siquiera igual que a su vida, ni un poquito por debajo de su vida rozando con los dedos.

Sé que existen personas que creen haber sentido amor por mí, pero de lo único que estaban enamorados era del sentimiento que les generaba estar conmigo, puro egoísmo. A veces, no se sabe diferenciar, lo siento, a mí no me engañan, no pueden hacerlo porque yo sí he estado enamorada y no era eso.

El amor, tal y como yo lo entiendo, va mucho más allá de intereses particulares, de hecho, alguien enamorado tiene la necesidad constante de hacer feliz al amado. Es sentir el dolor del otro como el tuyo propio o más, es la mayor de las agonías, es preocuparse, tener constancia de que esa persona es insustituible, que no se te pase ni una sola vez por la cabeza saltar del barco solo porque el otro está atado a la proa de pies y manos.

El amor es compartir, comprender, perdonar, ser leal. Todo lo demás me recuerda a las bodas apalabradas de la Edad Media representadas a pequeña escala...”¿Qué tienes una casa en propiedad? Yo trabajo fijo y tetas de silicona. Casémonos”. O esos metrosexuales engominados que te enseñan su currículum antes que las estrellas.

Yo no soy nada de eso. No hipotecaré mi libertad por sentirme acompañada, no sucumbiré a la presión de los treinta, ni al reloj biológico, no le regalaré mis días al primero que pase a cambio de un poco de lo que necesito, ni mucho menos a un golfo sin escrúpulos que está deseando una disputa para arrojarse de manera supuestamente justificada a los brazos de cualquiera.

Como os decía en la introducción, me apetecía escribir algo romántico, en esta ocasión, para un protagonista ausente...A Mi Gran Amor: “Si no llegas a tiempo, que sepas que te estuve esperando”







jueves, 27 de septiembre de 2012

El Falso Líder



Están por todas partes. No te avergüences si tú también has sido víctima de uno de ellos. Yo lo he sido en varias ocasiones de mi vida, y las que me quedan.

 Podríamos dividir a las personas en dos clases: Las que tienen dudas y las que no. En este segundo grupo reside una subcategoría potencialmente dañina en la que podremos encontrar, no fácilmente, al “Falso Líder”.

El mayor de los intérpretes, aquél que siempre sabe lo que hay que hacer, elocuente, seguro, pero siempre tranquilo. El falso líder es esa persona pausada a la que no le tiembla la voz para opinar. Él, con su lógica sentenciante se apoderará de nuestras dudas. Por muy inteligente que te creas, aparecerá con sus veladas formas y pensará por ti.

En este país lleno de minusválidos intelectuales y gente descorazonada, ya no existe lo lógico o lo ilógico, lo moral o lo mezquino, el falso líder lo maquillará, desvirtuará nuestra realidad e impondrá su ley.

Hay varios tipos de falsos líderes: los que manipulan por su interés para crear grupos, los que simplemente quieren que les admiren, o los aventureros.

Estos últimos son los que siempre marcan las anécdotas para la posteridad, aquél que se publicitó como gran superviviente y te envolvió en aquella expedición hacia rutas salvajes, en la que te viste perdido, sin comida y empapado de sudor en medio de la nada.

Yo, en vista de que estamos ineludiblemente rodeados, te invito a que dudes de todo, especialmente ante aquello que se te presenta magistralmente“lógico”. No te esperes a verte tirado en un bosque remoto y venga el oso y te coma.

martes, 25 de septiembre de 2012

Las Cosas Que No Se Dicen


Todavía estoy intentando averiguar por qué la gente le da tanta importancia a las palabras, aunque quizá me haya expresado mal. Me refiero a las palabras que habitan en un contexto, palabras con estado de ánimo, sujetas a acontecimientos que las condicionan.

A este tipo de palabras yo las llamo sonidos, una persona inteligente jamás podría subirlas de rango. Mis labios dirán rojo, mis ojos dirán azul. ¿O acaso no sabes leer emociones? ¿De verdad piensas que la comunicación se reduce al lenguaje verbal?

Mira a tu alrededor, conoce a las personas, analiza. Quizá el día que te dijeron: “Desaparece de mi vida” querían decir: “Convénceme de que eres tan maravilloso como creía que eras porque te necesito”, o cuando te dijeron:”Gilipollas” realmente querían decir:”Joder, me importa mucho tu opinión”, a veces te dicen vete, pero quieren que te quedes, y un largo etcétera que te perdiste por no saber leer.

Hay personas que no paran de enfadarse y solo unos pocos son capaces de ver que lo único que les falta es plantarse en medio de la autovía en hora punta ondeando una bandera gigante que ponga: NECESITO AYUDA

¿De verdad la sociedad no sabe leer estos códigos? ¿O se aferran a la primera acepción de la palabra para que no les molesten? ¿Tú te sentirías orgulloso de pertenecer a este grupo de deshumanizados individuos?

De cualquier manera, si quieres leer mis labios y no mis ojos, si realmente no te interesa descifrar mi código, es hora de que te revele un secreto.

No hay acto más digno de rencor en esta vida que permanecer callado e impasible ante el dolor de otra persona. ¿Quieres saber lo que realmente duele?

Las cosas que no se dicen

lunes, 24 de septiembre de 2012

Desde mi Prepotente Opinión


Si estáis leyendo este blog hay un 98% de probabilidades de que hayáis llegado hasta aquí porque me conocéis como artista, y a medida que vaya avanzando el texto pensaréis que soy una engreída y altanera compositora que si escribe algo así es porque se cree superior a los demás, y no os equivocáis.

Sí, me creo superior a algunos en lo que se me da bien, de la misma manera que acepto que esas mismas personas serán superiores a mí en lo que se les dé bien a ellas. Las falsas humildades me resultan tan absurdas y ridículas como el testimonio de la clásica tía buena alegando que se siente gorda mientras luce un ceñidísimo vestido.

En esta ocasión, os pido que comprendáis que yo también tengo derecho a hacer de público y así me juzguéis, y como consumidora de música últimamente me siento abatida por una vergüenza ajena, tanto por parte de los músicos, como de la masa aborregada que se conforma.

Vamos a dejar aparte lo fácil, las simplonas canciones de verano, que siempre sirven de carne de cañón para desviar la atención de otros culpables. Centrémonos. ¿La música murió en los 90? ¿O cualquier tiempo pasado nos parece mejor? Insisto, cuando me hago este tipo de preguntas excluyo de manera tajante aquellas canciones que contienen frases que aluden de manera sucesiva a los glúteos femeninos.

Artistas de España, lo que hacéis es injusto. Dejáis recaer todo el peso de la obra sobre la música y con eso os váis salvando, pero ya huele. Necesitamos buenos letristas que nos hagan pensar. Los españoles aparte de querer y que nos quieran, o de no querer y que no nos quieran hacemos otras cosas. Vosotros sois los culpables como la tele, como los políticos, estáis contribuyendo a anestesiar nuestros sentidos y emociones. El día que Sabina y otros dos o tres  más desaparezcan...¿A quien dejaréis tirando del carro? ¿A David Bustamante?

He intentado hablar de manera global, pero no puedo finalizar este capítulo sin sacarle los colores a mi género, al hiphop y si lo hago es porque puedo, yo sí y tú no. Ni se te ocurra o tendremos una grave discusión. Hablo de igual manera que una madre hablaría a su hijo, desde el cariño, pero con el enfado que solo te generan las cosas que te importan.

Nosotros, los raperos, a los que en ocasiones nos atribuyeron el cartel de los portadores de la canción protesta del nuevo siglo, estamos participando en una auténtica escabechina lírica.

Sé que algunos de vosotros estáis intentado crear canciones con temática , y se agradece la intentona, pero siento deciros que cada vez que intentáis incorporar lenguaje poético, terminologías un poco más complicadas o reflexiones, una frase me golpea la cabeza incesantemente “Manolete, si no sabes torear pa que te metes”

No sabéis desarrollar un texto, coordinar ideas, en ocasiones, ni conjugáis bien los verbos, por no hablar del que ni pronuncia. (Algunos de ellos, con no sé cuantas mil visitas en youtube, que Dios nos asista) No sé cómo pensáis que nos vayan a respetar fuera de la cultura porque...que un tío de treinta años rime amor con dolor, acompañado de unos compases simples de guitarra, ya es digno de mofa, pero que en un género musical en el que el contenido tenga tanto peso te encuentres a un niño de 20 años con la actitud del que acaba de escribir la Ilíada a la par que no sabe formar una oración compuesta manda cojones.

No sé si la culpa la tiene el sistema educativo, Gran Hermano, o que tenemos el ego tan grande que nos chafa el cerebro, pero yo, desde mi prepotente opinión, tengo la sensación de que lo que hay no es suficiente.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Descubriendo al Esnob


Bendito castellano, una de las incorporaciones que más valoro y agradezco a nuestra venerada Real Academia Española es la del término “Esnob”.

 La palabra Esnob, heredada de nuestros compañeros ingleses a los que también les agradezco el detalle, es una de esas palabras que desahoga a partir de su existencia. El día que la descubrí todos mis males fueron a parar a ella, se acabó el desgaste, la perífrasis, esa angustia que generan algunos vacíos léxicos. Ella existe, aquí está, delante de mí. Hablemos de “El Esnob”

A estas alturas del texto, o ya sabías lo que era un esnob, o espero que lo hayas buscado, y si no, aquí estoy yo para explicártelo, que el desgaste se me convierte en regodeo si tengo un lenguaje tangible que me respalde. Solo espero que sepáis perdonar lo intenso en mi definición y/o la falta de rigor.

Esnob: Dícese de esos seres nauseabundos, normalmente con problemas de tipo sexual, que invierten toda su energía en intentar hacer creer al mundo que el día en el que ellos nacieron Dios apartó las nubes, un aura celestial rodeó su cuerpo y desde aquél preciso instante conocen a todos los grandes empresarios de su ciudad y son expertos en cualquier actividad, especialmente las relacionadas con las altas esferas. No despreciando tampoco actividades como la fontanería, electricidad...(no olvidemos que son seres divinos que todo lo pueden).

Ellos, los esnobs, individuos arrogantes desconocedores del titubeo, podrían haber sido astronautas, pero no, te conceden el honor de estar ahí contigo, pudiendo estar en la casa real tomando té con las infantas u ocupando una butaca en el consejo de seguridad de la ONU.¡Pero no! Están ahí contigo, burdo mortal, contándote lo maravillosos que son.

Sé como te sientes, mira a un punto fijo, respira hondo...Antes de que vomites, por respeto a la consideración que has tenido invirtiendo tu tiempo en esta lectura, voy a darte unas directrices para que sepas identificar a este tipo de especímenes.

En primer lugar, un esnob se reconoce fácilmente por la solemnidad en su habla, seleccionará tres o cuatro expresiones que le suenen a persona instruida y las utilizará en su comunicación diaria, machacando la sonoridad del lenguaje, la vergüenza ajena del receptor y exaltará el súmmum de lo ridículo.

Los esnobs utilizan frases cortas cuando se dirigen a señoras de la limpieza, cajeras o camareros, pasando de cero a cien en la escala de la amabilidad si topan con un transeúnte que tenga aparcado cerca un coche de alta gama.

A pesar de pertenecer a la clase media-baja se pavonean de ser votantes del PP, celebran la reforma sanitaria, les encanta ir a los toros y comprar cosas caras que no se pueden permitir, solo por el placer de contárselo a los vecinos y/o a los compañeros de trabajo.

Lamentablemente, estas personas, en su desesperación por tener algo de poder, se manifiestan como expertos lamedores de culos, acto que les lleva a ocupar algún tipo de cargo en su empresa. Suelen ser jefecillos de poca monta, que se sienten realizados tan solo disponiendo de cinco desgraciados a los que ofender.

En definitiva, un esnob es aquél sujeto, que genera hasta en la más bella y pacífica de las personas, la necesidad de agarrarlo de la pechera de una vez por todas y decirle...¡¿Pero quien coño te crees que eres?!

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Vaya Bichos Molestos


Vinieron a mí, no los compré, ni siquiera me gustaban, no era una opción, no tuve la oportunidad de debatirme al respecto de si quería hacerme responsable de un ser vivo hasta el final de sus días. No los vi crecer, ni los eduqué. Esos pequeños seres maulladores se adueñaron de mi casa, ellos, ¡mearon sobre mi sofá! Pululaban arrogantes exentos de obligaciones, hicieron de mi casa un museo de pelo, suelo de pelo, pelo en las sillas ¡Pelo!

Cierra puertas, controla ventanas, cambia arenas, pisos bajos, cables mordidos, celos, alaridos, noches sin dormir y más pelos. Y si enferman cuídalos, y me persiguen, que no hay otro sitio en la casa que donde yo esté. Me cortan el paso, se pelean, ponen posturas raras, juegan ruidosamente, saltan de pared en pared y cuando lloro me muerden. ¡Vaya bichos molestos!

Un día mi compañero de piso me anunció que se marchaba y que se los llevaba...¿Acaso era pánico lo que sentí? Y aguantándome el llanto, me acerqué y grité:

“No sé donde te irás tú, pero...¿A dónde narices te crees que te llevas a MIS gatos?”

Dedicado a Vodka y Minea, gracias por llenar de alegría mi hogar.

martes, 11 de septiembre de 2012

Escríbeme una Carta


Amigos treintañeros, no se os ocurra ni por un instante desear tener diez años menos. Nosotros nacimos en el momento idóneo para estar al tanto de las nuevas tecnologías y para poder decir que recibimos alguna vez en nuestra vida una carta de amor, de hecho, conservo algunas de ellas.

No solo amores de verano, ni amores verdaderos, ni primeros amores, no, no, no...cartas de compañeros de clase, de amigas, de familiares...¡Cartas! Nada de emails, ni mensajitos que se borran para recibir más mensajitos, ni mensajitos que se borran para que otros no lean nuestros mensajitos...No. ¡Cartas!

Papel que envejece, que siente, que huele, con ese algo que solo tienen las cosas que se pueden tocar. Papel cuadriculado o en líneas, con los bordes rotos por las anillas, papel de hojas de archivador con agujeros, papel que al romperse duele, que se arruga, que espera, quebradizo, frágil, callado.

¿Y los tachones? ¡Cómo amé los tachones! El olor a tinta, ese brillo que se seca, el suspense de mancharte, letras, magia caligráfica que adivina almas, que intuye emociones.

¡Cartas! Cartas que se firman o que se dan la vuelta con flechitas que señalan.

lunes, 10 de septiembre de 2012

¿A qué saben los sentimientos?


Yo soy marioneta de Dios, también podrías llamarme persona. Yo, como tú, parto de materia orgánica susceptible a la existencia. Mi cuenta kilómetros también estuvo a cero. Yo nací pura, pasajera de esa montaña rusa en la que me embarcaron, en la que ya tenía un asiento asignado que no me dejaron elegir.

Para que yo me llame Sheila Bueno García, para que tú leas esto que previamente escribí, para que yo agrupe estas palabras que representan ideas, conceptos y sentimientos, para que yo sea capaz de sentir, antes pasó algo.

Como te decía, yo nací pura, yo era tú justo al nacer, antes de que lo que me rodea se apoderara de mí. Quizá, si yo supiera quien eres tú, te envidiaría, maldeciría mi suerte o tal vez tú, sabiendo quien soy yo envidies mi más preciado bien, pero para que tú puedas leer estas líneas, para que yo baile con tus emociones, domine cada estímulo, encuentre la palabra, el momento, la manera de hacerte sentir, antes de todo eso, pasó algo.

Nosotros podríamos haber sido otro, y si eso no se puede, y tienen razón todos esos fanáticos y existe un ser superior todopoderoso benévolo, debería permitirnos ser otro, aunque solo fuera un ratito. Seguramente, solo así, dejaríamos de señalarnos unos a otros, de acusarnos, de agruparnos, de marginar todo lo que es distinto, de no conocer la compasión y muchos otros sentimientos que creo que toda persona debería experimentar, aunque sea, en calidad de turista.

Imaginaos al mismísimo presidente de los EEUU veinte minutos en La Franja de Gaza, a un ministro de señora de la limpieza, a la Duquesa de Alba en Kenia comiendo arroz hervido en una vasija sucia, sin más pertenencias que una blusa raída, a los acompañados solos, los ricos pobres, flacos gordos, sanos enfermos, guapos feos, a los sabios ignorantes...Todos ellos nacieron puros, como tú, y como yo. Todos merecían las mismas oportunidades, todos podrían haber sido otro al otro lado del mundo.

En algunos momentos puntuales de mi vida me sentí frustrada por no ser otras personas...¿Por qué ellos sí?¿Por qué yo no? Y en medio de toda esa injusticia, perdida entre las sombras de los sinos e infortunios se esclarecieron mis dudas. Porque para que tú leas estas líneas tuve que gritar, llorar, sentir miedo, mi corazón tuvo que latir más rápido. Porque la frustración me dio la fuerza para luchar contra eso que se supone que debería ser. Si la vida no me dio la oportunidad, me la voy a dar yo, porque para que yo llegue hasta ti, mucho antes de eso, pasó algo.

Porque...solo los que conocemos el dolor podemos describir con precisión a qué saben los sentimientos. Esta empatía que me castiga, estos pensamientos siniestros que me persiguen, esta irascibilidad que me aleja, esta persona en la que me he convertido que quizá algunos no toleren o rechacen, estos picos, exaltaciones, histerias, esta feria de emociones descontrolada que se apodera de mí, este viento de pasión loca que me condena al naufragio, que me olvida y quedo sola, vencida, abandonada al miedo...

Para que yo me llame Sheila Bueno García, para que tú puedas leer estas líneas, tengo que ser todo eso. La Tinta Llora, y solo entonces, cuando escribo textos como este, me alegro de mi desdicha.

sábado, 8 de septiembre de 2012

¿Y si no fuera yo?


Hay días en los que me siento extremadamente bella, y miro a los hombres con esa altivez propia de la que se sabe inalcanzable, y aconsejo a las mujeres sin alma con esa maldad velada disfrazada de ternura que se afirma superior en cada frase. Con respuestas precisas, decisiones justas, aparentemente lúcidas, que solo buscan regodearse de una seguridad que no existe.

Me valgo de las argucias del lenguaje, engatuso a esos pobres diablos de léxico ajustado, intuyo su impotencia. En la niñez jamás imaginaron cuánta falta le harían las palabras. Ahora yo, grandiosa, me impongo ante ellos, manejo el discurso, cambio de máscara a mi antojo, manipulo su moral, bailo con sus pensamientos…rápido, lento, llora, ríe, para, sigue…pero nunca dejan de mirarme. Están perdidos, presos de una marea verbal, presos de las olas dibujadas por las ondas de mi voz. Respiran si yo respiro, y si callo, arquean las cejas alimentando mi ego.

En los días como hoy, podría mirar al mismísimo Dios frente a frente y decirle: “No sé lo que tienes preparado para mí, pero hoy mando yo” Entonces llega el terror… ¿y si no fuera yo, disertadora vulgar con el único afán de medirse en la oratoria?

Qué poder, qué peligro tienen las palabras.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Arriba el Telón

La música siempre ha sido mucho más que un hobby, ha sido mi manera de ver el mundo, y por esta necesidad de vivirla día a día, en el teatro de mi vida los papeles principales muchas veces no los han ocupado los mejores actores. Es de prever, que por este motivo la función haya fracasado.

Se baja el telón, se cierran las puertas con mil y una llaves. Atrás queda el lamento, la frustración, las ganas, mis horas, mis llantos, mi esperanza. A menudo me imagino en un salón oscuro y creo escuchar voces y respiro deprisa y cierro fuerte los ojos y aprieto los puños y siento presencia. Pasado un instante, el salón sigue oscuro, y escucho el silencio, y respiro lento, y abro los ojos, y extiendo mis manos, y siento la ausencia.¡A dónde iré!

Y caminé por las calles, pero caminaba lento, muy lento, que ni salir corriendo se puede cuando te pesa la pena. ¡A dónde iré! Y llamé a tu puerta con la mirada perdida, y de la puerta me deslicé al sofá, ida, exhausta, como el que evoca a un cadáver. Levantaste mi barbilla y me miraste a los ojos. Te juro que fue como mirarme al espejo.

¡Arriba el telón! Tú eres la protagonista.


Dedicado a mi amiga Lorena Yago

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Quiero Hacer las Paces


Por Syla
(Publicado en el número 7 de Hip Hop Life –Marzo de 2010-)
La relación no funciona. Como si de un matrimonio desgastado por los años se tratara, acudimos al hip hop pidiéndole explicaciones, recordándole continuamente todo lo que nos merecemos y todo lo que hemos hecho por él.
Sumidos en ese eterno enfado, jamás se nos ocurre abandonar dicha tortuosa relación, y con tal desbarajuste de sensaciones, la pregunta no es por qué el hip hop no me da lo que me merezco, sino por qué no abandono. Yo me voy a tomar la libertad de responder a esta pregunta.
La razón de que no abandonemos es que el hip hop nos ha regalado esos pequeños momentos por los que merece la pena vivir, porque siempre recurrimos a él cuando nos va mal. Porque lo necesitamos y, como en cualquier amor, nada es suficiente.
Por eso os animo a que recordemos la magia de ese primer beso, lo que nos motivó a estar donde estamos cuando todavía el hip hop no era un trámite para conseguir cosas.
He conocido gente, entre ellos mis mejores amigos, vivido experiencias inolvidables. He visto gente endeudarse por un sueño, dormir en portales, sufrir la incomprensión de no llevar un estilo de vida convencional… Por estas y muchas otras cosas, sé que merece la pena y que esto es lo más verdadero que he vivido nunca.
Cuando empecé, mi relación era alocada, atrevida, reivindicativa, desinteresada y, muy posiblemente, fue eso lo que me embaucó. Si hubiera querido estabilidad hubiera mirado hacia otro lado. Ahora no puedo pedir algo distinto. Yo sabía muy bien donde me metía. Sólo unos pocos son los elegidos y me alegro infinitamente por ellos.
Así que, mi decisión es definitiva: voy a vivir el hip hop con la misma ilusión y fuerza que el primer día, sin pedir explicaciones. Yo empecé porque creía en algo, no estaba invirtiendo. Sólo me queda una frase para decirle al hip hop:”quiero hacer las paces”

Una Noche Cualquiera


No necesito felicidad extrema, ni aplausos, ni que me admiren, ni bailar toda la noche, ni intercambios de palabras protocolarios para sentirme en sociedad.

Quiero una copa, un taburete, sentarme enfrente de una persona auténtica que sepa quien soy. Necesito una conversación, necesito a ese interlocutor que me haga sentir que cada una de sus frases alberga el firme propósito de encontrar ese punto intermedio, esa coordenada mágica necesaria entre la realidad y la voluntad de no dañar tus sentimientos.

Esas personas humildes, con clase, que a menudo pasan inadvertidas, un día se cruzarán en tu camino y solo siendo ellos mismos te harán volver a casa con la paz interior que ni siquiera tú sabías que necesitabas

Gracias por una noche cualquiera, una noche tranquila, perfecta.

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