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Cuántos PEROS...

Caldo con pelotas, ¿Cuando venís a comer?
Y ella servía con la sonrisa llena, con la cartera rota
Nona, siéntate, luchaba buscando hueco y encontraba el mundo,
que esta mesita pequeña es más grande si estamos juntos.

Y deseaba el momento, aunque otros se aburrían,
yo enfurecía en silencio, Tita, yo escucharé tu poesía.
Orgullosa de tus versos, me lograste emocionar
porque todo lo que haces, lo que dices huele a hogar

¿Cuando? ¿Cuando venís que quiero veros?
¡Cuántos PEROS se me clavan esta noche de febrero!
Recuerdo el último invierno, llamémosle despedida
Abrázame Tita, que ya no soy pequeña
ahora puedo recordar,
sé que a tu cartera rota le pesaba la bondad

Abrázame Tita que el tiempo nos miente,
abrázame, por si es adiós, que me duela para siempre

Odio los martes, igual he venido a verte,
PERO no puedo escucharte, ni a ti ni a tu suerte,
ni a la mía, ni a la de tantos
¿Puedes escuchar mis PEROS?
Estaban todos llorando

Qué bonita eres Tita, y tú sufriendo por tu aspecto
¿Acaso te fui…

Una Foto a la Felicidad

¿Somos las mujeres crueles entre nosotras?

Partiendo de la base de que no existen verdades absolutas ni soluciones cerradas, la crueldad entre mujeres ha sido considerada como un axioma social digno de debate para las perjudicadas en primera instancia, nosotras.
Algunas mujeres que se dedicaron a investigar sobre esta problemática social se chocaron de frente con afirmaciones popularmente aceptadas que atendían a premisas machistas. Como por ejemplo, en una reunión de hombres se conversa, mientras que las mujeres chusmean o traman maldades, y que la amistad entre mujeres es cosa de solteronas o de viejas
Volvamos a la pregunta inicial ¿Somos las mujeres crueles entre nosotras? Suponiendo que así sea…¿Cuál es el origen?
Considerando los resultados de estas investigaciones, se concluye que si hay un enfrentamiento entre mujeres, este no se daría porque la naturaleza así lo haya decidido, sino que los hombres, cuando pactaron hace miles de años, determinaron su situación de poder, en el que la mujer quedaba relegada a rivalizar…

Tengo Miedo

Abro los ojos, sé que he tenido pesadillas, vuelve el vértigo. Estoy despertando en Argentina, Buenos Aires, Capital Federal, en un barrio rodeado de arbolitos de grandes raíces que se trenzan y serpentean durante metros confluyendo en un tronco que eleva tímidamente sus ramas, que aunque robustas, se empeñan en crecer cerca del suelo, como si quisieran tocarnos, sentirnos, quizá alguien intuyó que en este barrio viene a vivir gente que necesita abrazos.

Y sí, estoy en Argentina, a diez mil kilómetros de darle un beso a mi madre, a cero kilómetros de la incertidumbre, tengo miedo. Tengo miedo como cuando me fui de casa de mis padres y me supe responsable de mi vida, como cuando abandoné mi ciudad natal, mi trabajo fijo y mi tarjeta de salud privada. Tengo miedo como antes de subirme a ese avión que había protagonizado mis pesadillas durante años y al que me entregué sobrevolando el océano por más de trece horas. ¡Cuánto martirio cabe en un cuerpo, cuántas veces maltraté mi mente imagi…

EL AMOR NO ES LO PRIMERO

Voy a hacer algo raro, voy a desdecirme del título en la primera frase, el amor sí es lo primero. Os he puesto una trampa en la que yo también caería, y es que, cuando nos dicen la palabra "amor" siempre se nos viene a la cabeza la más suculenta de las acepciones.

La palabra "amor" se nos sitúa en la mente ligada al concepto de amor romántico, y no me extraña que eso ocurra. La mayoría de las personas cuando encuentran pareja dejan en un segundo plano a personas o actividades que les acompañarán a lo largo de su vida con mucho más margen  de garantía y autenticidad. Sin embargo, le damos más valor al amor romántico, aunque pueda que desaparezca para siempre en un año o en media hora, puede que esa persona, en cuanto se le pase la borrachera de magia nos desprecie, olvide o ignore y ya no forme jamás parte de nuestra vida, esos posibles futuros extraños, o peor aún, el amor romántico en proceso, que está llegando o que quizá no cuaje.


Preferimos gastar nuestra energ…

La Involución del Machista

Los machistas ya no son lo que eran, creíamos que con la incorporación de la mujer al mercado laboral estos acabarían por extinguirse, pero nada más lejos de nuestros deseos. Los machistas, a lo largo del siglo XX y ya asentados en el siglo XXI, han estado sufriendo una especie de mutación cultural para ir a convertirse en algo mucho peor, porque los machistas, que siempre han tenido muy buen ojo para los negocios, ni siquiera han llegado a identificar a la mujer trabajadora como un enemigo, los susodichos…¡Han encontrado la oportunidad de su vida!
Centrémonos en la mujer de los años cincuenta. Una mujer se casaba con un machista y, quieras que no, ya sabía lo que le esperaba, que a las malas decía: "Pues bueno, cuando termine de limpiar la casa cotilleo con las vecinas, leo…" O incluso si el tipejo le causaba la suficiente repulsión aprovechaba cuando se fuera por ahí con la querida, o con su tribu de whiskys y le daba tiempo hasta a echarse un amante. Es decir, los machis…

Minutos

Con la voz laminada, con la moral minada,
labor airada, calor de nada, frío de todo y todo se para.
Se pararon tus besos y mi higiene mental
y digieres mi orgullo, y tu pecho es metal.

No tendrás amor, pero tendrás...
Tendrás palabras...
Y mastiqué el oxígeno
para engañar a las ganas

¿Dónde están las máquinas de alegría que ya no fabrican días?
Te juro que antes había, como existían los gigantes...
Te juro que antes había, como tu sonrisa y la mía,
y aquél instante extremo que anuló el futuro y su desastre

Quizá estén equivocados,
asustados con sus planes
y nuestros minutos locos
valgan más que sus vidas ejemplares

Ahora puedo imaginarte, tu tacto hundido en mi carne
Tus ojos me escucharon, tu voz quiere mirarme
y te siento tanto, tanto, y todo, imaginé los modos
lloro y vuelves a esfumarte

Y vuelvo a estar loca, y vuelves a estar loco
Y los minutos vuelven a ser días, todos pedían planes
Te juro que antes había...Ya no puedo imaginarte
Y solo siento...Tu ausencia