viernes, 28 de septiembre de 2012

A Mi Gran Amor


Hacía tiempo que me apetecía escribir sobre algo romántico, pero no lo hice porque no había encontrado algo tan auténtico como para que mis palabras pesaran como plomos, para que cayeran firme sin atisbo de posterior arrepentimiento.

¿Conocéis la clásica frase...”Te quiero más que a mi vida”? Yo jamás sentí que nadie me quisiera más que a su vida, ni siquiera igual que a su vida, ni un poquito por debajo de su vida rozando con los dedos.

Sé que existen personas que creen haber sentido amor por mí, pero de lo único que estaban enamorados era del sentimiento que les generaba estar conmigo, puro egoísmo. A veces, no se sabe diferenciar, lo siento, a mí no me engañan, no pueden hacerlo porque yo sí he estado enamorada y no era eso.

El amor, tal y como yo lo entiendo, va mucho más allá de intereses particulares, de hecho, alguien enamorado tiene la necesidad constante de hacer feliz al amado. Es sentir el dolor del otro como el tuyo propio o más, es la mayor de las agonías, es preocuparse, tener constancia de que esa persona es insustituible, que no se te pase ni una sola vez por la cabeza saltar del barco solo porque el otro está atado a la proa de pies y manos.

El amor es compartir, comprender, perdonar, ser leal. Todo lo demás me recuerda a las bodas apalabradas de la Edad Media representadas a pequeña escala...”¿Qué tienes una casa en propiedad? Yo trabajo fijo y tetas de silicona. Casémonos”. O esos metrosexuales engominados que te enseñan su currículum antes que las estrellas.

Yo no soy nada de eso. No hipotecaré mi libertad por sentirme acompañada, no sucumbiré a la presión de los treinta, ni al reloj biológico, no le regalaré mis días al primero que pase a cambio de un poco de lo que necesito, ni mucho menos a un golfo sin escrúpulos que está deseando una disputa para arrojarse de manera supuestamente justificada a los brazos de cualquiera.

Como os decía en la introducción, me apetecía escribir algo romántico, en esta ocasión, para un protagonista ausente...A Mi Gran Amor: “Si no llegas a tiempo, que sepas que te estuve esperando”







jueves, 27 de septiembre de 2012

El Falso Líder



Están por todas partes. No te avergüences si tú también has sido víctima de uno de ellos. Yo lo he sido en varias ocasiones de mi vida, y las que me quedan.

 Podríamos dividir a las personas en dos clases: Las que tienen dudas y las que no. En este segundo grupo reside una subcategoría potencialmente dañina en la que podremos encontrar, no fácilmente, al “Falso Líder”.

El mayor de los intérpretes, aquél que siempre sabe lo que hay que hacer, elocuente, seguro, pero siempre tranquilo. El falso líder es esa persona pausada a la que no le tiembla la voz para opinar. Él, con su lógica sentenciante se apoderará de nuestras dudas. Por muy inteligente que te creas, aparecerá con sus veladas formas y pensará por ti.

En este país lleno de minusválidos intelectuales y gente descorazonada, ya no existe lo lógico o lo ilógico, lo moral o lo mezquino, el falso líder lo maquillará, desvirtuará nuestra realidad e impondrá su ley.

Hay varios tipos de falsos líderes: los que manipulan por su interés para crear grupos, los que simplemente quieren que les admiren, o los aventureros.

Estos últimos son los que siempre marcan las anécdotas para la posteridad, aquél que se publicitó como gran superviviente y te envolvió en aquella expedición hacia rutas salvajes, en la que te viste perdido, sin comida y empapado de sudor en medio de la nada.

Yo, en vista de que estamos ineludiblemente rodeados, te invito a que dudes de todo, especialmente ante aquello que se te presenta magistralmente“lógico”. No te esperes a verte tirado en un bosque remoto y venga el oso y te coma.

martes, 25 de septiembre de 2012

Las Cosas Que No Se Dicen


Todavía estoy intentando averiguar por qué la gente le da tanta importancia a las palabras, aunque quizá me haya expresado mal. Me refiero a las palabras que habitan en un contexto, palabras con estado de ánimo, sujetas a acontecimientos que las condicionan.

A este tipo de palabras yo las llamo sonidos, una persona inteligente jamás podría subirlas de rango. Mis labios dirán rojo, mis ojos dirán azul. ¿O acaso no sabes leer emociones? ¿De verdad piensas que la comunicación se reduce al lenguaje verbal?

Mira a tu alrededor, conoce a las personas, analiza. Quizá el día que te dijeron: “Desaparece de mi vida” querían decir: “Convénceme de que eres tan maravilloso como creía que eras porque te necesito”, o cuando te dijeron:”Gilipollas” realmente querían decir:”Joder, me importa mucho tu opinión”, a veces te dicen vete, pero quieren que te quedes, y un largo etcétera que te perdiste por no saber leer.

Hay personas que no paran de enfadarse y solo unos pocos son capaces de ver que lo único que les falta es plantarse en medio de la autovía en hora punta ondeando una bandera gigante que ponga: NECESITO AYUDA

¿De verdad la sociedad no sabe leer estos códigos? ¿O se aferran a la primera acepción de la palabra para que no les molesten? ¿Tú te sentirías orgulloso de pertenecer a este grupo de deshumanizados individuos?

De cualquier manera, si quieres leer mis labios y no mis ojos, si realmente no te interesa descifrar mi código, es hora de que te revele un secreto.

No hay acto más digno de rencor en esta vida que permanecer callado e impasible ante el dolor de otra persona. ¿Quieres saber lo que realmente duele?

Las cosas que no se dicen

lunes, 24 de septiembre de 2012

Desde mi Prepotente Opinión


Si estáis leyendo este blog hay un 98% de probabilidades de que hayáis llegado hasta aquí porque me conocéis como artista, y a medida que vaya avanzando el texto pensaréis que soy una engreída y altanera compositora que si escribe algo así es porque se cree superior a los demás, y no os equivocáis.

Sí, me creo superior a algunos en lo que se me da bien, de la misma manera que acepto que esas mismas personas serán superiores a mí en lo que se les dé bien a ellas. Las falsas humildades me resultan tan absurdas y ridículas como el testimonio de la clásica tía buena alegando que se siente gorda mientras luce un ceñidísimo vestido.

En esta ocasión, os pido que comprendáis que yo también tengo derecho a hacer de público y así me juzguéis, y como consumidora de música últimamente me siento abatida por una vergüenza ajena, tanto por parte de los músicos, como de la masa aborregada que se conforma.

Vamos a dejar aparte lo fácil, las simplonas canciones de verano, que siempre sirven de carne de cañón para desviar la atención de otros culpables. Centrémonos. ¿La música murió en los 90? ¿O cualquier tiempo pasado nos parece mejor? Insisto, cuando me hago este tipo de preguntas excluyo de manera tajante aquellas canciones que contienen frases que aluden de manera sucesiva a los glúteos femeninos.

Artistas de España, lo que hacéis es injusto. Dejáis recaer todo el peso de la obra sobre la música y con eso os váis salvando, pero ya huele. Necesitamos buenos letristas que nos hagan pensar. Los españoles aparte de querer y que nos quieran, o de no querer y que no nos quieran hacemos otras cosas. Vosotros sois los culpables como la tele, como los políticos, estáis contribuyendo a anestesiar nuestros sentidos y emociones. El día que Sabina y otros dos o tres  más desaparezcan...¿A quien dejaréis tirando del carro? ¿A David Bustamante?

He intentado hablar de manera global, pero no puedo finalizar este capítulo sin sacarle los colores a mi género, al hiphop y si lo hago es porque puedo, yo sí y tú no. Ni se te ocurra o tendremos una grave discusión. Hablo de igual manera que una madre hablaría a su hijo, desde el cariño, pero con el enfado que solo te generan las cosas que te importan.

Nosotros, los raperos, a los que en ocasiones nos atribuyeron el cartel de los portadores de la canción protesta del nuevo siglo, estamos participando en una auténtica escabechina lírica.

Sé que algunos de vosotros estáis intentado crear canciones con temática , y se agradece la intentona, pero siento deciros que cada vez que intentáis incorporar lenguaje poético, terminologías un poco más complicadas o reflexiones, una frase me golpea la cabeza incesantemente “Manolete, si no sabes torear pa que te metes”

No sabéis desarrollar un texto, coordinar ideas, en ocasiones, ni conjugáis bien los verbos, por no hablar del que ni pronuncia. (Algunos de ellos, con no sé cuantas mil visitas en youtube, que Dios nos asista) No sé cómo pensáis que nos vayan a respetar fuera de la cultura porque...que un tío de treinta años rime amor con dolor, acompañado de unos compases simples de guitarra, ya es digno de mofa, pero que en un género musical en el que el contenido tenga tanto peso te encuentres a un niño de 20 años con la actitud del que acaba de escribir la Ilíada a la par que no sabe formar una oración compuesta manda cojones.

No sé si la culpa la tiene el sistema educativo, Gran Hermano, o que tenemos el ego tan grande que nos chafa el cerebro, pero yo, desde mi prepotente opinión, tengo la sensación de que lo que hay no es suficiente.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Descubriendo al Esnob


Bendito castellano, una de las incorporaciones que más valoro y agradezco a nuestra venerada Real Academia Española es la del término “Esnob”.

 La palabra Esnob, heredada de nuestros compañeros ingleses a los que también les agradezco el detalle, es una de esas palabras que desahoga a partir de su existencia. El día que la descubrí todos mis males fueron a parar a ella, se acabó el desgaste, la perífrasis, esa angustia que generan algunos vacíos léxicos. Ella existe, aquí está, delante de mí. Hablemos de “El Esnob”

A estas alturas del texto, o ya sabías lo que era un esnob, o espero que lo hayas buscado, y si no, aquí estoy yo para explicártelo, que el desgaste se me convierte en regodeo si tengo un lenguaje tangible que me respalde. Solo espero que sepáis perdonar lo intenso en mi definición y/o la falta de rigor.

Esnob: Dícese de esos seres nauseabundos, normalmente con problemas de tipo sexual, que invierten toda su energía en intentar hacer creer al mundo que el día en el que ellos nacieron Dios apartó las nubes, un aura celestial rodeó su cuerpo y desde aquél preciso instante conocen a todos los grandes empresarios de su ciudad y son expertos en cualquier actividad, especialmente las relacionadas con las altas esferas. No despreciando tampoco actividades como la fontanería, electricidad...(no olvidemos que son seres divinos que todo lo pueden).

Ellos, los esnobs, individuos arrogantes desconocedores del titubeo, podrían haber sido astronautas, pero no, te conceden el honor de estar ahí contigo, pudiendo estar en la casa real tomando té con las infantas u ocupando una butaca en el consejo de seguridad de la ONU.¡Pero no! Están ahí contigo, burdo mortal, contándote lo maravillosos que son.

Sé como te sientes, mira a un punto fijo, respira hondo...Antes de que vomites, por respeto a la consideración que has tenido invirtiendo tu tiempo en esta lectura, voy a darte unas directrices para que sepas identificar a este tipo de especímenes.

En primer lugar, un esnob se reconoce fácilmente por la solemnidad en su habla, seleccionará tres o cuatro expresiones que le suenen a persona instruida y las utilizará en su comunicación diaria, machacando la sonoridad del lenguaje, la vergüenza ajena del receptor y exaltará el súmmum de lo ridículo.

Los esnobs utilizan frases cortas cuando se dirigen a señoras de la limpieza, cajeras o camareros, pasando de cero a cien en la escala de la amabilidad si topan con un transeúnte que tenga aparcado cerca un coche de alta gama.

A pesar de pertenecer a la clase media-baja se pavonean de ser votantes del PP, celebran la reforma sanitaria, les encanta ir a los toros y comprar cosas caras que no se pueden permitir, solo por el placer de contárselo a los vecinos y/o a los compañeros de trabajo.

Lamentablemente, estas personas, en su desesperación por tener algo de poder, se manifiestan como expertos lamedores de culos, acto que les lleva a ocupar algún tipo de cargo en su empresa. Suelen ser jefecillos de poca monta, que se sienten realizados tan solo disponiendo de cinco desgraciados a los que ofender.

En definitiva, un esnob es aquél sujeto, que genera hasta en la más bella y pacífica de las personas, la necesidad de agarrarlo de la pechera de una vez por todas y decirle...¡¿Pero quien coño te crees que eres?!

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Vaya Bichos Molestos


Vinieron a mí, no los compré, ni siquiera me gustaban, no era una opción, no tuve la oportunidad de debatirme al respecto de si quería hacerme responsable de un ser vivo hasta el final de sus días. No los vi crecer, ni los eduqué. Esos pequeños seres maulladores se adueñaron de mi casa, ellos, ¡mearon sobre mi sofá! Pululaban arrogantes exentos de obligaciones, hicieron de mi casa un museo de pelo, suelo de pelo, pelo en las sillas ¡Pelo!

Cierra puertas, controla ventanas, cambia arenas, pisos bajos, cables mordidos, celos, alaridos, noches sin dormir y más pelos. Y si enferman cuídalos, y me persiguen, que no hay otro sitio en la casa que donde yo esté. Me cortan el paso, se pelean, ponen posturas raras, juegan ruidosamente, saltan de pared en pared y cuando lloro me muerden. ¡Vaya bichos molestos!

Un día mi compañero de piso me anunció que se marchaba y que se los llevaba...¿Acaso era pánico lo que sentí? Y aguantándome el llanto, me acerqué y grité:

“No sé donde te irás tú, pero...¿A dónde narices te crees que te llevas a MIS gatos?”

Dedicado a Vodka y Minea, gracias por llenar de alegría mi hogar.

martes, 11 de septiembre de 2012

Escríbeme una Carta


Amigos treintañeros, no se os ocurra ni por un instante desear tener diez años menos. Nosotros nacimos en el momento idóneo para estar al tanto de las nuevas tecnologías y para poder decir que recibimos alguna vez en nuestra vida una carta de amor, de hecho, conservo algunas de ellas.

No solo amores de verano, ni amores verdaderos, ni primeros amores, no, no, no...cartas de compañeros de clase, de amigas, de familiares...¡Cartas! Nada de emails, ni mensajitos que se borran para recibir más mensajitos, ni mensajitos que se borran para que otros no lean nuestros mensajitos...No. ¡Cartas!

Papel que envejece, que siente, que huele, con ese algo que solo tienen las cosas que se pueden tocar. Papel cuadriculado o en líneas, con los bordes rotos por las anillas, papel de hojas de archivador con agujeros, papel que al romperse duele, que se arruga, que espera, quebradizo, frágil, callado.

¿Y los tachones? ¡Cómo amé los tachones! El olor a tinta, ese brillo que se seca, el suspense de mancharte, letras, magia caligráfica que adivina almas, que intuye emociones.

¡Cartas! Cartas que se firman o que se dan la vuelta con flechitas que señalan.

lunes, 10 de septiembre de 2012

¿A qué saben los sentimientos?


Yo soy marioneta de Dios, también podrías llamarme persona. Yo, como tú, parto de materia orgánica susceptible a la existencia. Mi cuenta kilómetros también estuvo a cero. Yo nací pura, pasajera de esa montaña rusa en la que me embarcaron, en la que ya tenía un asiento asignado que no me dejaron elegir.

Para que yo me llame Sheila Bueno García, para que tú leas esto que previamente escribí, para que yo agrupe estas palabras que representan ideas, conceptos y sentimientos, para que yo sea capaz de sentir, antes pasó algo.

Como te decía, yo nací pura, yo era tú justo al nacer, antes de que lo que me rodea se apoderara de mí. Quizá, si yo supiera quien eres tú, te envidiaría, maldeciría mi suerte o tal vez tú, sabiendo quien soy yo envidies mi más preciado bien, pero para que tú puedas leer estas líneas, para que yo baile con tus emociones, domine cada estímulo, encuentre la palabra, el momento, la manera de hacerte sentir, antes de todo eso, pasó algo.

Nosotros podríamos haber sido otro, y si eso no se puede, y tienen razón todos esos fanáticos y existe un ser superior todopoderoso benévolo, debería permitirnos ser otro, aunque solo fuera un ratito. Seguramente, solo así, dejaríamos de señalarnos unos a otros, de acusarnos, de agruparnos, de marginar todo lo que es distinto, de no conocer la compasión y muchos otros sentimientos que creo que toda persona debería experimentar, aunque sea, en calidad de turista.

Imaginaos al mismísimo presidente de los EEUU veinte minutos en La Franja de Gaza, a un ministro de señora de la limpieza, a la Duquesa de Alba en Kenia comiendo arroz hervido en una vasija sucia, sin más pertenencias que una blusa raída, a los acompañados solos, los ricos pobres, flacos gordos, sanos enfermos, guapos feos, a los sabios ignorantes...Todos ellos nacieron puros, como tú, y como yo. Todos merecían las mismas oportunidades, todos podrían haber sido otro al otro lado del mundo.

En algunos momentos puntuales de mi vida me sentí frustrada por no ser otras personas...¿Por qué ellos sí?¿Por qué yo no? Y en medio de toda esa injusticia, perdida entre las sombras de los sinos e infortunios se esclarecieron mis dudas. Porque para que tú leas estas líneas tuve que gritar, llorar, sentir miedo, mi corazón tuvo que latir más rápido. Porque la frustración me dio la fuerza para luchar contra eso que se supone que debería ser. Si la vida no me dio la oportunidad, me la voy a dar yo, porque para que yo llegue hasta ti, mucho antes de eso, pasó algo.

Porque...solo los que conocemos el dolor podemos describir con precisión a qué saben los sentimientos. Esta empatía que me castiga, estos pensamientos siniestros que me persiguen, esta irascibilidad que me aleja, esta persona en la que me he convertido que quizá algunos no toleren o rechacen, estos picos, exaltaciones, histerias, esta feria de emociones descontrolada que se apodera de mí, este viento de pasión loca que me condena al naufragio, que me olvida y quedo sola, vencida, abandonada al miedo...

Para que yo me llame Sheila Bueno García, para que tú puedas leer estas líneas, tengo que ser todo eso. La Tinta Llora, y solo entonces, cuando escribo textos como este, me alegro de mi desdicha.

sábado, 8 de septiembre de 2012

¿Y si no fuera yo?


Hay días en los que me siento extremadamente bella, y miro a los hombres con esa altivez propia de la que se sabe inalcanzable, y aconsejo a las mujeres sin alma con esa maldad velada disfrazada de ternura que se afirma superior en cada frase. Con respuestas precisas, decisiones justas, aparentemente lúcidas, que solo buscan regodearse de una seguridad que no existe.

Me valgo de las argucias del lenguaje, engatuso a esos pobres diablos de léxico ajustado, intuyo su impotencia. En la niñez jamás imaginaron cuánta falta le harían las palabras. Ahora yo, grandiosa, me impongo ante ellos, manejo el discurso, cambio de máscara a mi antojo, manipulo su moral, bailo con sus pensamientos…rápido, lento, llora, ríe, para, sigue…pero nunca dejan de mirarme. Están perdidos, presos de una marea verbal, presos de las olas dibujadas por las ondas de mi voz. Respiran si yo respiro, y si callo, arquean las cejas alimentando mi ego.

En los días como hoy, podría mirar al mismísimo Dios frente a frente y decirle: “No sé lo que tienes preparado para mí, pero hoy mando yo” Entonces llega el terror… ¿y si no fuera yo, disertadora vulgar con el único afán de medirse en la oratoria?

Qué poder, qué peligro tienen las palabras.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Arriba el Telón

La música siempre ha sido mucho más que un hobby, ha sido mi manera de ver el mundo, y por esta necesidad de vivirla día a día, en el teatro de mi vida los papeles principales muchas veces no los han ocupado los mejores actores. Es de prever, que por este motivo la función haya fracasado.

Se baja el telón, se cierran las puertas con mil y una llaves. Atrás queda el lamento, la frustración, las ganas, mis horas, mis llantos, mi esperanza. A menudo me imagino en un salón oscuro y creo escuchar voces y respiro deprisa y cierro fuerte los ojos y aprieto los puños y siento presencia. Pasado un instante, el salón sigue oscuro, y escucho el silencio, y respiro lento, y abro los ojos, y extiendo mis manos, y siento la ausencia.¡A dónde iré!

Y caminé por las calles, pero caminaba lento, muy lento, que ni salir corriendo se puede cuando te pesa la pena. ¡A dónde iré! Y llamé a tu puerta con la mirada perdida, y de la puerta me deslicé al sofá, ida, exhausta, como el que evoca a un cadáver. Levantaste mi barbilla y me miraste a los ojos. Te juro que fue como mirarme al espejo.

¡Arriba el telón! Tú eres la protagonista.


Dedicado a mi amiga Lorena Yago

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Quiero Hacer las Paces


Por Syla
(Publicado en el número 7 de Hip Hop Life –Marzo de 2010-)
La relación no funciona. Como si de un matrimonio desgastado por los años se tratara, acudimos al hip hop pidiéndole explicaciones, recordándole continuamente todo lo que nos merecemos y todo lo que hemos hecho por él.
Sumidos en ese eterno enfado, jamás se nos ocurre abandonar dicha tortuosa relación, y con tal desbarajuste de sensaciones, la pregunta no es por qué el hip hop no me da lo que me merezco, sino por qué no abandono. Yo me voy a tomar la libertad de responder a esta pregunta.
La razón de que no abandonemos es que el hip hop nos ha regalado esos pequeños momentos por los que merece la pena vivir, porque siempre recurrimos a él cuando nos va mal. Porque lo necesitamos y, como en cualquier amor, nada es suficiente.
Por eso os animo a que recordemos la magia de ese primer beso, lo que nos motivó a estar donde estamos cuando todavía el hip hop no era un trámite para conseguir cosas.
He conocido gente, entre ellos mis mejores amigos, vivido experiencias inolvidables. He visto gente endeudarse por un sueño, dormir en portales, sufrir la incomprensión de no llevar un estilo de vida convencional… Por estas y muchas otras cosas, sé que merece la pena y que esto es lo más verdadero que he vivido nunca.
Cuando empecé, mi relación era alocada, atrevida, reivindicativa, desinteresada y, muy posiblemente, fue eso lo que me embaucó. Si hubiera querido estabilidad hubiera mirado hacia otro lado. Ahora no puedo pedir algo distinto. Yo sabía muy bien donde me metía. Sólo unos pocos son los elegidos y me alegro infinitamente por ellos.
Así que, mi decisión es definitiva: voy a vivir el hip hop con la misma ilusión y fuerza que el primer día, sin pedir explicaciones. Yo empecé porque creía en algo, no estaba invirtiendo. Sólo me queda una frase para decirle al hip hop:”quiero hacer las paces”

Una Noche Cualquiera


No necesito felicidad extrema, ni aplausos, ni que me admiren, ni bailar toda la noche, ni intercambios de palabras protocolarios para sentirme en sociedad.

Quiero una copa, un taburete, sentarme enfrente de una persona auténtica que sepa quien soy. Necesito una conversación, necesito a ese interlocutor que me haga sentir que cada una de sus frases alberga el firme propósito de encontrar ese punto intermedio, esa coordenada mágica necesaria entre la realidad y la voluntad de no dañar tus sentimientos.

Esas personas humildes, con clase, que a menudo pasan inadvertidas, un día se cruzarán en tu camino y solo siendo ellos mismos te harán volver a casa con la paz interior que ni siquiera tú sabías que necesitabas

Gracias por una noche cualquiera, una noche tranquila, perfecta.

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