viernes, 30 de noviembre de 2012

¡Ese Periódico es Mío!


Esta mañana crucé la calle para almorzar en el bar frente a mi oficina. Pedí un montadito, me senté en la barra y miré al vacío como acostumbro, enfrascada en mis pensamientos, dejando lejos los ruidos y convirtiendo las imágenes en meros bultos que no ignoro del todo por no tropezar.

De repente, el brazo de un desconocido se interpuso entre mi mirada y el vacío, apropiándose de un espacio que consideraba mío e hizo estallar mi burbuja de aislamiento. Agarró un periódico que había estado frente a mí durante toda mi espera...¿Pero dónde estaba?

 Es el periódico más importante de la ciudad...¿Pero cómo no lo vi? ¡Cuánto hubiera disfrutado leyéndolo! Entonces, imaginé sus secciones, recordé aquellas que más me interesaban y...¿Cuales serían los titulares? ¡Cómo me gusta leer el apartado cultural! Quizá anunciaban algún evento importante. ¿Y los sucesos? ¿Habría pasado algo importante la noche anterior en mi ciudad que todavía no sé? Tal vez también podría haber leído una columna de uno de esos periodistas intrépidos que te atrapan con la magia de su lenguaje y hacen volar tu mente a otros mundos.

Ya no puedo hacer nada. Resignada, me dispuse a almorzar...¿Por qué tuvo que venir alguien a coger algo que no sabía que quería hasta que lo cogieron? ¿Somos las personas así? O peor aún, ¡ni siquiera lo había visto!

Recuperé mi burbuja, y unos minutos más tarde, quizá motivada por una fuerza desconocida que se indignaba ante mi torpeza, alcé mi mirada y...¡Sorpresa! ¡El periódico volvía a estar ahí! ¿Pero cuánto tiempo llevaba ahí de nuevo a merced de cualquier fulano?

Y aunque ya había almorzado y tenía un pie en la puerta me abalancé sobre él. ¡Quiero ese puto periódico y voy a leer cada una de sus páginas!

martes, 20 de noviembre de 2012

Para Volver A Llorar


Eran las doce de la noche, había dormido una hora en dos días. Me recosté en la cama lenta y cuidadosamente convencida de que mi cuerpo se volvió cristal. Tuve la suerte de dormirme al instante. El reto era mantenerme inconsciente hasta que sonara la alarma que anuncia ocupaciones.

 Tres horas después, como si de un bote de ketchup se tratara, la tristeza aplastó mi cuerpo para que vomitara el llanto. Abandonada en la oscuridad, ni siquiera la fuerza en mi sollozo me distrajo de mis reflexiones y recreé en mi mente lo inevitable. Sólo soy un número, alguien totalmente reemplazable, ahí estuve yo, pero podría estar otra, como otros estarán, porque las personas no buscan personas, buscan personas que les proporcionen cosas y ese día que dejes de ser el medio para su fin volverán la cabeza a ese trozo de carne con ojos en el que te convertiste una mañana.

Y yo, que siempre creí en creer, que soñaba con pasiones, con amores locos que te persiguen, con amistades inquebrantables, con cosas que no terminan, excelencia. Todo eso se acabó, solo soy una cifra en movimiento que activa el mundo, este mundo loco que gira incesablemente, quizá por aburrimiento.

Sonó el despertador. Ducharse, vestirse, trabajar, poner buena cara, comer, quedar, brindar, jiji, jaja, pero nada es verdadero, cuando acabe el último acto volveré a esa casa, cruzaré ese pasillo, giraré ese pomo y temblaré ante lo ineludible. Lenta y cuidadosamente, volveré a ser cristal, dormiré y me despertaré para volver a llorar.

martes, 13 de noviembre de 2012

¡No! A Tu Jaula De Oro


Ordenando mis viejas fotos, recordando mis luchas, aventuras que me ayudaron a ser quien soy, a veces olvido cuánto anduve. Esas fotos resucitan mis pasiones, estuve en todos esos sitios, con todas esas gentes, haciendo todas esas cosas.

Por eso, cuando pronuncies mi nombre, si sientes que pesa no es casualidad. Nombres que llenan estancias, nombres que huelen a cosas que son verdad. No hablo de fama, sino de la grandeza de lo que un individuo puede llegar a representar. Por eso, cuando ellos me miran o me escuchan saben que lo que digo es cierto, y eso no se consigue en dos días.

Siempre me anuncias que si yo fuera tu mujer me tratarías como a una reina y darías todo de ti. Mirando estas fotos, sé que tomé el camino adecuado. Yo no quiero ser tu mujer, quiero ser UNA MUJER. Y si yo sucumbiera al concepto de mujer  que tu me ofreces y no al que he representado hasta ahora, hubiera tirado todo mi pasado a la basura, debería quemar esas fotos sabiéndome indigna de poseerlas. Todo sería una mentira, no podría mirar a esas fans a las que tanta fuerza y rebeldía he contagiado a los ojos.

Yo jamás me he conformado y nadie que se valore debería hacerlo por nadie. Esta es mi vida, mi manera de ser feliz, así era antes de que tu llegaras y así seguirá siendo. Gracias por ofrecerme tu amor, pero digo ¡NO! A TU JAULA DE ORO

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