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No Estoy Sola

Cuando abro los ojos y camino torpe hasta la ventana invito al sol a que pase y sé que no estoy sola. Él se impone en cada estancia, me calienta sin permiso, entonces busco el cristal y mientras el chirrido de las ruedecillas se funde con cantos de pájaro un mundo despierta y vuelvo a no sentirme sola. Protones, neutrones, dióxidos, nitrógenos y otros polizones que se invitan a mi hogar me inundan de vida, activan mis emociones, y entonces recuerdo historias que pasaron o que ojalá pasaran, imagino galaxias, retrato escenas de universos paralelos, propongo la ocasión y sus magias exigiendo la justicia que solo existe en una mente libre. No, no estoy sola, entonces llegan las letras, palabras, frases...y se sientan a mi lado, me arropan, ellas me sienten más que yo misma, y si algún dolor llegara crearía combinaciones, y me volvería pluma, y al expulsar la tinta el dolor se arrancaría de mí para manchar el papel, y así fue cómo aprendí a guardar el dolor en cajones. No, no...

Me Gustan los Barrios

Me gustan los barrios, barrios de edificios pequeños, bares familiares, comercios antiguos,  portales concurridos, bicicletas, cochecitos de bebé, confianza, cuchicheo, escalones gastados, buzones ajados, abiertos, cerrados... Me gustan los barrios, la gente que grita, que siente, que ayuda, sus miradas desnudas, Me gustan los patios, tendederos, la ropa comprada con poco dinero, Y sus cordeles, bragas, sostenes, ver que no tienen más de lo que tú tienes Me gustan sus calles, la música alta, madres cargando alimentos sin marca, Me gusta el silencio del domingo en la tarde, el asfalto es mi casa todavía, y en cualquier vía me siento amable Paredes manchadas que cuentan historias, huellas de vida, realidades, me gusta apoyarme en su madera herida, antes barandilla, gracias por esperarme

¿Y Qué Pasa con los Guapos Tontos?

Todos tenemos muy presente el estereotipo de rubia guapa con la sesera vacía que ya empezaron vendiéndonos con la figura de Marilyn Monroe  en sus películas. No digo que este tipo de mujeres no exista, de hecho, la estupidez humana ha sido heredada de generación en generación culminando su perfección en el siglo XXI, cuando las jóvenes se dieron cuenta de que con un poco de silicona podían llegar a ser camareras de un bar de “chonis” o incluso participar en un reality show. Pero mi pregunta es...¿Y qué pasa con los guapos tontos? ¿Qué hacen los guapos tontos cuando no están en el gimnasio o luciendo palmito en la discoteca? Quizá depilarse el pecho o las piernas pero...¿Y luego? Sé que no ven películas ni escuchan música, dato que ratifiqué en recientes entrevistas camufladas de flirteo que por supuesto quedaron en anécdota. Y otra pregunta que me invade es: Dado que las mujeres con una cultura media que invita a la conversación somos bastante intolerantes con este tipo de es...

La Humildad Tiene Dos Caras

Si soy honesta conmigo misma debo reconocer que sí he tenido capítulos de prepotencia a lo largo de mi vida, por lo general íntimamente vinculados a sentimientos de inferioridad, fue un mecanismo de defensa que inventé y que protegió mi dignidad durante años. Esporádicamente recurro a él, aunque ya en la treintena puedo decir que casi exclusivamente en casos de emergencia. Como dije en uno de mis tweets “ Soy prepotente solo cuando lo necesito” y creo que ahora me vais a comprender. No debemos olvidar que existen dos tipos de prepotencia: La de pura raza, digámosle, que corresponde a personas que creen categóricamente que son lo más y de ahí no los mueves y por otro lado, tenemos la prepotencia estratégica, esa que sacas de la nada para más tarde volverte a casa pensando: “No tenía que haber dicho eso” Ahora que ya os he puesto en antecedentes, también sería justo decir que hoy por hoy no creo que siga siendo así, de hecho, es verdad que siento una especial responsabilidad co...

This is Spain

Llegué al juzgado de Alicante para declarar. Me recibieron, por decir algo, en un despacho regentado por la desidia, había papeles por todas partes ordenados caóticamente. Cuando di los buenos días ni siquiera levantaron la mirada. Pregunté por un tal Javi, cincuentón que en ese momento estaba jugando con el móvil y que no dejó de hacerlo al percatarse de mi presencia, cuya mesa carecía de silla para recibir al declarante, cosa que no pareció importarle. A los diez minutos, vencida por el dolor lumbar propio de una mujer que lucha con unos tacones de 12 centímetros, cogí una silla vacía de otra parte de la sala a modo de self-service, con la misma cara que puse la primera vez que fui al Cien Montaditos..."Se ve que esto funciona así" Y dije en voz alta: "Bueno, me autoinvito a sentarme". Fue el único momento en el que llamé su atención. Cuando Javi terminó sus jueguecitos con el móvil le entregué mi citación y le preguntó a sus compañeras que eso qué era. ...

Mi Padre se Llama Papá

Hace tanto tiempo de esto que no alcanzo a recordar cuándo se inauguró la costumbre, el caso es que él se iba a trabajar y yo aguardaba en la puerta su regreso, acurrucada en el suelo llorando, presa del pánico de su ausencia. Cuando él volvía a aparecer mi felicidad pasaba de cero a cien en lo que tardan unos labios en estirarse hasta formar la sonrisa. Por supuesto, no estoy hablando de mi padre, estoy hablando de Papá, esa persona que adora mi presencia sobre todas las cosas, el de los juegos de papiroflexia, el que me dijo que El Lobo Feroz se iba a recoger en moto a Caperucita, el que no me decía no...me decía luego, el que llenó mi mente de mundos mágicos que despertaron en mí la sensibilidad que hoy agradecen mis líneas. Papá, mi mejor amigo en la infancia, mi enemigo de la adolescencia, mi protector en la madurez, el que llora mis lágrimas con más pena que yo, centinela de mis horas de enfermedad, mi incondicional. La imagen de mi padre ha creado en mi mente una argol...

¿Dónde Está el Truco?

Siempre la misma incógnita a la hora de elegir un restaurante, al llegar a la avenida el primero que encontré estaba desorbitadamente abarrotado, era pequeño, tenía mal aspecto, el suelo estaba pegajoso y lleno de restos de comida y bolitas de servilletas de papel, el cristal del expositor de tapas estaba rayado y borroso, a penas se distinguía el contenido. Los camareros estresados no trataban muy bien a la clientela y el bullicio anulaba cualquier posibilidad de conversación. Huí despavorida de aquél reino de desidia en busca de algo de oxígeno que me devolviera al mundo real. Me llamó la atención que justo enfrente, a escasos metros, había otro bar, pero este completamente vacío. Lo primero que me dijo mi amiga fue: “ Yo ahí no voy, por algo estará vacío” Yo que no soy amiga de vivir entre misterios entré sin pensarlo decidida a resolver donde estaba la supuesta trampa. Nos recibió un joven con tono hospitalario y amable que nos acompañó hasta una mesa minuciosa y detallad...