jueves, 9 de mayo de 2013

Gracias por Sonreír


Las adversidades del día a día, los recuerdos que nos atormentan, el miedo a lo que pasará, los complejos, las frustraciones, el enfado, el reclamo de una justicia que nunca llega, la angustia de la necesidad, la dignidad olvidada, el sometimiento imperativo, el alivio de las migajas, la impiedad, la desesperanza...

Y estando yo a 180 grados entregada a las llamas del mundo, miré hacia arriba y vi llover agua fresca que me devolvía a la vida, lluvia salada que curó mis heridas, convirtió la superficie en humo apaciguador que me aislaba de lo malo y me cegaba, y ese agua fresca era su sonrisa.

Incalculable es la admiración que siento hacia los que ríen en la tristeza y nos hacen sonreír. Gracias a esos malabaristas de la emoción que hacen filosofía de la comicidad. Esas personas que en las peores situaciones son capaces de dibujar nuevos pliegues en nuestra piel, titiriteros de la comisura, porque ellos son la verdadera medicina frente a tanto desconsuelo.

Pongan fin al drama, ríanse de sus problemas y de sí mismos. Retiren de sus cajones esas montañas de absurdos fármacos que acumulamos casi por vicio y pongan en su vida alguien que les haga sonreír


Dedicado a Victoria Blasco, porque desde que te conocí ni un solo día falló tu sonrisa, toda mi admiración

2 comentarios:

deomises dijo...

Debería firmar también estas palabras tuyas... Yo no sé sonreír ante la adversidad ni ante la tristeza. Al menos en la intimidad o en petit comité. Felicidades por conocerla, a Victoria Blasco, digo.

d.

Siberia dijo...

Suerte tiene Viki en esa parte de su vida, donde te tiene a ti.

Un saludo para las dos

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