miércoles, 9 de enero de 2013

Cuando leo


Esa actividad que me relaja, que me da la libertad de imaginar, de dibujar mi propio paisaje. Páginas que regalan palabras que me arropan, que me hacen sentir segura, comprendida, cómplice.

Expresiones que al descubrir me alientan en su existencia, que hablan por mí y que me ayudan a comprender el mundo en el que vivo.
Combinaciones perfectas de palabras y descripciones tan precisas que te dejan ver más que mirando, esas caricias que te tocan sin contacto, malabaristas del lenguaje capaces de construir realidades que sientas más que la propia.

Ellos dicen cosas que yo no supe, me invitan en sus viajes, su sensibilidad me hace fuerte y me acompaña. Saber que alguien más escruta en cada minucia, examina miradas, desmenuza intenciones y muchas otras tantas cosas que jamás fui capaz de identificar.

Benditos escritores que me inspiran y maldita yo, que los confino al abandono en otros quehaceres que no alimentan más que el vacío.

Cuando leo soy mejor persona, mejor interlocutora, mejor pensadora...Por eso, he decidido oxigenar cada una de las páginas de esos libros olvidados, sintiéndome casi indigna de leerlos. Aquí estoy, para no marcharme.

2 comentarios:

Güissario Patiño dijo...

"maldita yo, que los confino al abandono en otros quehaceres que no alimentan más que el vacío."

Que simple el entendimiento, pero que inevitable a la vez. Buena entrada, saludos.

Siberia dijo...

Estoy de acuerdo: Benditos esos escritores que nos inspiran. Por eso: bendita tú.

Buena entrada, como siempre.

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